Leishmaniosis: la enfermedad del mosquito

La leishmaniosis es una enfermedad causada por un parásito transmitido mediante la picadura de un mosquito. El parásito en cuestión es un protozoo del género Leishmania. Esta enfermedad puede afectar a perros, gatos, roedores e incluso a humanos. Aunque no te preocupes mucho por esto, en humanos es una enfermedad asintomática en la mayoría de los casos, que ya hay pocos de por sí; y a los que sí puede afectarles es a los que tienen un sistema inmunitario deprimido.

Pero sí que es para preocuparse en el caso de los perros. Es una enfermedad complicada en la que los síntomas clínicos, la afectación de la enfermedad y la respuesta al tratamiento puede variar muchísimo de unos perros a otros. Mientras que algunos son portadores de la enfermedad sin desarrollar síntomas, a otros puede llegar a afectarles a múltiples órganos pudiendo llegar a causar su muerte.

Bóxer con leishmaniosis

Datos epidemiológicos a conocer

La Leishmaniasis, o Leishmaniosis, como prefiráis llamarla, es una enfermedad que puede afectar a cualquier raza de perro, aunque es más frecuentemente diagnosticada en perros de razas grandes. El tamaño del perro no es que influya directamente pero sí indirectamente, ya que es más frecuente que los perros grandes frecuenten zonas donde habitan estos mosquitos: parques, lagunas, playas, lagos, bosques… Es más habitual encontrar en estas zonas a un Pastor alemán que a un Chihuahua, por ejemplo.

Lo que sí parece haber es cierta susceptibilidad de determinadas razas a padecer la enfermedad. Se ha descubierto que los Bóxer, Rottweiler y Pastores Alemanes tienen mayor predisposición a desarrollar la enfermedad; mientras que otras razas como los podencos ibicencos y razas autóctonas de países mediterráneos son más resistentes a la enfermedad. Esto es debido a que, al ser originarios de estas zonas, han convivido a lo largo de la historia con los mosquitos que causan la enfermedad creando defensas generación tras generación contra ellos.

Afecta de igual manera a machos que a hembras, lo que no afecta, como comentábamos anteriormente, es igual a todos los infectados. Para empezar no todos los perros presentan síntomas de la enfermedad aún estando infectado; hay perros que incluso pueden ser resistentes a la enfermedad, aunque no es lo habitual.

En cuanto a la edad, existen dos picos de edad en los que hay mayor posibilidad de que el perro padezca la enfermedad por tener quizá menos inmunodefensa: a los tres años y a partir de los siete años. La franja de edad de los tres a los siete años los perros tienen más inmunodefensa y por tanto presentan mayor resistencia a la enfermedad.

Esta enfermedad está altamente presente en la región mediterránea: España, Portugal, Francia, Italia, Grecia, Marruecos, Turquía, Israel, Egipto, Libia, Túnez y Argelia; y en regiones de Sudamérica; parece también que cada vez se detectan más casos en el norte de Europa y en América se está expandiendo desde Brasil a Argentina; así como en estados del centro y noreste de Estados Unidos. Hay datos que registran el 90% de los casos en Arabia Saudí, Irán, Afganistán, Brasil y Perú.

Dentro de España, hemos de tener especial cuidado en las regiones más afectadas: Andalucía, Aragón, Baleares, Extremadura, Madrid, Cataluña, Castilla La Mancha, Castilla y León, Levante, Murcia… Afecta a otras regiones pero en menor cantidad, por lo que prácticamente afecta a todo el país a excepción del extremo norte de la península e islas canarias.

Mapa leishmaniosis
Mapa leishmaniosis

Otro factor a tener en cuenta epidemiológicamente es la temperatura. La temporada del mosquito se da durante los meses de calor, comenzando en mayo y finalizando en octubre aproximadamente, dependiendo obviamente de las temperaturas que haya ese año. Existen determinadas zonas cálidas de España en las que el mosquito está presente prácticamente todo el año.

Se ha estimado que los riesgos de contagio varían entre un 3% a un 18%; el problema está en que la casi totalidad de los perros afectados que no reciban tratamiento y vigilancia morirán.

Coexisten diferentes especies distintas de Leishmania: Leishmania infantum, trópica y major; aunque se diferencian mínimamente unos de otros. En España existe únicamente la Leishmania infantum.

¿Cómo se transmite?

Los perros se infectan al ser picados por un mosquito que ha picado anteriormente a un perro con Leishmania. El mosquito, al chupar la sangre de un perro con la enfermedad ingieren los macrófagos llenos de amastigotes que cuando llegan al intestino se transforman en promastigotes multiplicándose.

Vamos a intentar explicarlo de manera que lo entendamos todos. La Leishmania es un parásito que para completar su ciclo vital pasa por dos fases, en las que vamos a ver dos tipos distintos de células: promastigote, protagonista de la primera fase y amastigote, célula desarrollada en la segunda fase. En la primera fase el mosquito infectado alberga la promastigote que al picar a un mamífero pasa a darse la segunda fase donde se desarrolla la amastigote, completando así el ciclo vital del parásito.

El proceso funciona de la siguiente manera: una hembra de flebótomo pica a un animal infectado de Leishmaniosis, infectándose ella y después pica a un perro sano. Al picar al perro sano, los parásitos se depositan en el perro infectándole. Es la única forma de contagiarse.

Imagen de un mosquito flebótomo
Mosquito flebótomo

Machos y hembras del flebótomo se alimentan de néctar de los pulgones así como de la savia de las plantas, pero solo las hembras son hematófagas (que se alimenta de sangre). Por lo que solo las hembras del flebótomo tienen el poder de transmitir la enfermedad, alimentándose de sangre para producir hasta 100 huevos en la semana siguiente que depositaran en suelo húmedo de las zonas donde suelen habitar, de abundante humedad y materia orgánica.

Una vez que el parásito se encuentra en la piel del perro tras la picadura del mosquito infectado, es absorbido por macrófagos tisulares (tipo de glóbulo blanco que rodea los microorganismos destruyéndolos para intervenir así en la defensa contra patógenos extraños). A partir de ahora, la afectación de la enfermedad dependerá del sistema inmune del perro. Como os comentábamos anteriormente, la infección por Leishmania no significa siempre enfermedad, ya que si el sistema inmunitario del perro responde efectivamente, la infección se controlará, manteniéndose el cánido infectado pero sin mostrar síntomas. Sin embargo, si la defensa inmunitaria no es buena, el parásito invadirá a los macrófagos antes mencionados, multiplicándose e irrumpiendo en la médula ósea, ganglios linfáticos, bazo e hígado; desarrollando así los cuadros clínicos propios de la enfermedad que hablaremos en el siguiente apartado.

Clínica de la leishmaniosis

La afectación de la Leishmaniosis es muy variable pero lo más visible y común es la afectación cutánea. Cuando la enfermedad va avanzando, va afectando a múltiples órganos, siendo el más habitual el riñón.

Imagen de perro con afectación cutánea de leishmaniosis
Perro con leishmaniosis

Os dejamos un listado de síntomas asociados a la enfermedad que podrá ser distinto en casa caso.

  • Alopecia en orejas y alrededor de los ojos
  • Mal estado del pelo en general con calvas
  • Dermatitis que pueden provocar úlceras
  • Dermatitis exfoliativa o escamosa
  • Bultos en la piel
  • Si además se da vasculitis puede llegar a necrosarse la punta de las orejas.
  • Pérdida de peso
  • Palidez en las mucosas
  • Aumento de consumo de agua y cantidad de orín
  • Apatía
  • Vómitos, diarrea
  • Fiebre
  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos
  • Lagrimeo, conjuntivitis
  • Párpados inflamados
  • Ojos rojos
  • Sangrados nasales
  • Cojera
  • Letargia
  • Astenia
  • Caquexia

Como os comentábamos, la clínica es muy variada pero suele ser una enfermedad bastante visible por lo llamativo de los síntomas cutáneos (las calvas) acompañado de la delgadez del cánido.

Diagnóstico de la leishmaniosis

El diagnóstico de la leishmaniosis se hace mediante la detección de anticuerpos (IgG) con análisis serológico. El perro viene a consulta y ante sospecha de Leishmaniosis se hace una prueba rápida con una gota de sangre obteniendo el resultado en 10 minutos.

  • Si sale positivo, le sacaremos más sangre al paciente para hacer un perfil completo con proteinograma, hemograma, perfil bioquímico, función renal y hepática; así como análisis de orina con relación proteína/creatinina en orina. Con esto podemos confirmar el diagnóstico y ver qué nivel de afectación tiene para hacer un buen diagnóstico y poder hacerle un seguimiento adecuado.
  • Si saliera negativo pudiera pasar que fuera un falso negativo ya que estos test no son 100% sensibles. Además, es sabido que desde que el perro se infecta hasta que desarrolle anticuerpos necesarios para ser sensibles al test pueden pasar más de 5 meses. Por lo que, como os decíamos, si saliera negativo y el profesional sigue con la sospecha de diagnóstico de Leishmaniosis, se realizarían pruebas serológicas más específicas como la ELISA o IFI (inmunofluorescencia indirecta) entre otras para tener mayor fiabilidad.

Aparte de esto se pueden evaluar directamente sobre la afectación que traiga el perro; es decir, punción de las lesiones de la piel, punción de ganglios, punción de la médula ósea, etc.

Como os comentábamos, el perro no suele presentar síntomas en el momento en el que se infecta. El período de incubación puede variar entre 3 y 18 meses.

El diagnóstico mediante las pruebas se acompaña de una adecuada valoración clínica de un profesional experto ya que pueden darse casos en los que salga positivo (el perro tiene el parásito) pero no padezca la enfermedad (tiene una buena respuesta inmune), pudiendo ocurrir que los síntomas que tenga se deban a otra causa, conllevando ello un inadecuado tratamiento del animal.

Del mismo modo, esa evaluación del cuadro clínico del profesional experto puede darle la enorme sospecha de que es un caso de Leishmaniosis pero da negativo en las pruebas, al estar aún en el período de incubación o porque las pruebas no lleguen a detectarlo.

Es por todo esto que es muy importante acudir a veterinarios expertos en los que puedas depositar toda tu confianza.

Tratamiento de la leishmaniosis

Esta enfermedad no tiene cura, pero sí tiene tratamiento para paliar los síntomas, hacer que tu perro tenga la mejor calidad de vida posible y evitar recaídas futuras. Es muy importante para esto último que visite al veterinario regularmente a fin de que si algo pasara, detectarlo a tiempo y mejorar las probabilidades de resolverlo.

Hablamos de recaídas porque aunque tratemos al perro y disminuya sus síntomas, el parásito permanece en su cuerpo hasta el final de su vida, lo que puede hacer que los síntomas vuelvan a aparecer y haya que repetir el tratamiento.

Para entender el tratamiento primero hay que entender que existen dos respuestas de inmunidad: th1 y th2. Ante la picadura del mosquito, si el sistema inmune responde con la th1, el perro no enfermará. Si en cambio, es la respuesta th2, el perro sí enfermará.

El tratamiento se compone de:

  1. Un leishmanicida durante 28 días que destruirá el parásito.

Se elegirá entre dos:

  • Antimoniato de meglumina: es el más eficaz, es inyectable. No se puede dar si hay insuficiencia renal, muy común en esta enfermedad
  • Miltefosina: en jarabe. Es la alternativa si hay daño renal.

2. Un leishmaniostático (alopurinol) se dará en paralelo al leishmanicida pero durará de 6 meses a un año. Este impedirá la multiplicación del parásito

3. Un inmunoestimulante que estimulará que la respuesta del sistema inmune sea la th1 en vez de la th2.

4. Tratamiento de las lesiones provocadas por la enfermedad: riñón, piel, etc.

A los 6 meses de acabar con el tratamiento volvemos a repetir un perfil completo de Leishmania. En Vellcan Veterinarios además, aunque la analítica esté sana, nos gusta controlar cada 2 meses ya que es importante controlar posibles recaídas o efectos adversos. No olvidemos que aunque el perro no presente síntomas, el parásito habita en su cuerpo.

Mejor prevenir que curar

¿Alguien que no esté de acuerdo con este dicho?

Y más cuando la prevención es tan fácil: vacuna a tu mascota. La vacuna se pone a partir de los 6 meses y luego se repite anualmente. En el post vacunas para perros encontraréis toda la información respecto a las vacunas.

Como ya sabéis, ninguna vacuna tiene una eficacia del 100%, por lo que os recomendamos también proteger a vuestras mascotas con uso de insecticidas tópicos: spray, collares o pipetas que ahuyentan los mosquitos evitando así su picadura y con ello, contraer la enfermedad.

Parece algo básico, parecen gestos simples y por ello a lo mejor no les damos la importancia que tienen. Ya que con ese simple gesto, llevar a tu perro una vez al año al veterinario y ponerle un insecticida, evitas esta grave enfermedad.

Esperamos haberte contado todo lo que quisieras saber, te invitamos a visitar otros blogs y conocer así más sobre la vida de nuestras preciadas mascotas.

Por Silvia