La Etología canina es la ciencia que estudia el comportamiento de los perros.

¿Te preguntas por qué tu perro se muerde el rabo o gruñe cuando te acercas a él mientras come? Pues puede que te interese este post.

Etología

La Etología es el estudio de la conducta y los instintos de los animales, significa literalmente ciencia de la costumbre. Esta ciencia contesta a preguntas del tipo ¿es normal que mi perro se coma las heces de otros perros? ¿por qué mi perro tiene la manía de restregarse sobre algún animal muerto?

Se podría decir que la Etología es a los animales lo que la Psicología es a los humanos.

Y te preguntarás, ¿cómo hacen para dar respuesta a esas preguntas? La etología observa al animal en su medio natural, estudia sus comportamientos, sus costumbres, sus formas de reaccionar frente a imprevistos o no tan imprevistos, etc.

En este post vamos a hablar de Etología canina, que como su propio nombre indica, es la ciencia que estudia el comportamiento de los perros.

Esta “asignatura” ha ido adquiriendo cada vez más popularidad por ser en la que se basan para el adiestramiento canino.

Si tu perro tiene comportamientos fuera de lo normal, su conducta está interfiriendo en vuestra vida cotidiana o es perjudicial para él o para ti, es importante que te pongas cuanto antes en contacto con un profesional.

Pautas para elegir al etólogo adecuado

Lo primero y más importante es que el profesional posea las titulaciones que acrediten su profesionalidad, debe tener título homologado. Se puede dar el caso de que haya personas que al haber tenido experiencia con muchos perros y tener buenas habilidades para el manejo de su comportamiento, crean que con eso es suficiente para ejercer de etólogo.

Para ser etólogo hay que realizar la formación mediante cursos o máster. En principio no hace falta licenciarse previamente pero la mayoría se especializan en Etología tras las carreras de Biología o Veterinaria.

Seguidamente, un buen etólogo debería ofrecernos un presupuesto previo aproximadamente estimado. Así, aunque luego pueda variar algo, podemos aceptar el precio antes de empezar a trabajar y no haya “sorpresas”. Tampoco confíes de aquel que te pida dinero por adelantado.

Un etólogo profesional te informará previo al tratamiento de su forma de trabajar: de cómo va a llevar a cabo el estudio de tu mascota, del tiempo aproximado que puede llevarle cada paso y de cuáles son esos pasos que seguirá para llevar tu caso.

Por último y no menos importante, nosotros aconsejamos rechazar al etólogo que utilice métodos de castigo para corregir el comportamiento de tu mascota.

Como hacemos siempre y no va a ser menos en este post, te aconsejamos preguntar si tienes dudas a tu veterinario y si él no puede ayudarte, seguro podrá recomendarte algún etólogo de confianza.

Por mucha información que veas en internet, como la de este post, debes acudir a un profesional si crees que tu perro tiene alguno de los problemas mencionado anteriormente.

Los etólogos y sus etogramas

Si has empezado a buscar en Internet, te has puesto en contacto con algún profesional o has hablando con amigos o conocidos que ya han solicitado la ayuda de un etólogo, es probable que hayas oído mencionar el etograma. Si no has estado en esta situación, es probable que no te suene de nada.

Cuando el etólogo empieza a trabajar con tu mascota, hace una exploración tanto visual como mediante preguntas al propietario en la que extrae información sobre situaciones que le gustan al perro, le provocan miedo o no le gustan. Así elabora todo el esquema sobre su forma de actuar en distintas ocasiones para buscar la posible causa a su comportamiento. A esto se le denomina etograma.

Un etograma es el análisis del comportamiento que hace el etólogo de tu perro durante un determinado tiempo en el que estudia la forma de actuar de tu mascota frente a determinadas situaciones o interacciones. Observará su carácter, sus reacciones ante estímulos concretos, su manera de sociabilizarse.

Es una descripción gráfica donde se describe la conducta del animal en situaciones cotidianas o conocidas para éste. Se identifican las conductas, se definen con especificidad generalmente en tablas para después darles el significado que puedan tener.

No hay un etograma común que utilicen todos los etólogos. Cada etólogo utilizará el etograma que haya creado con las conductas que quiere estudiar. No obstante, en internet podemos encontrar plantillas que pueden hacernos una idea de lo que es:

Etología canina: plantilla con la cuadrícula ejemplo de un etograma
Plantilla ejemplo de etograma

Es una herramienta muy útil. Hay profesionales que opinan que no se puede hacer un buen estudio del comportamiento sin un etograma que desglose las conductas para estudiarlas una a una específicamente.

La teoría dice que requiere un mínimo de 15 días de observación en entorno normal de los comportamientos de tu cánido. En la práctica, un etólogo puede averiguar la causa de su comportamiento extraño de tu perro con algunos días de observación.

El etólogo recogerá información sobre:

  • Su estado de salud general
  • Aspectos fisiológicos
  • Comportamiento durante el paseo: antes de salir, durante y al llegar
  • Conducta respecto a la comida
  • Comportamiento relacional con otros perros

El problema de la humanización relacionado con etología canina

Estamos leyendo este post porque queremos saber más sobre el comportamiento de nuestras mascotas. Por qué actúan de determinada manera, por qué le noto nervioso, alterado, triste, asustado o agresivo; o por qué hace cosas que no me gustan y no sé si me deberían de preocupar.

Es por esto que no queríamos dejaros de explicar en esta publicación el problema de la humanización del que hemos hablado ya en otros posts, como el de alimentación canina. Nuestro perro no es un ser humano, por lo que no se tiene que comportar como tal. El que no lo haga no debe preocuparnos, el que haga cosas que nosotros los humanos nunca haríamos no quiere decir que tu perro no esté bien.

A los perros hay que tratarlos como lo que son, perros. El hecho de que algo sea bueno para ti como ser humano, no quiere decir que sea bueno para él; el que algo sea divertido para ti no tiene por qué serlo para él y viceversa; que algo sea saludable para ti no quiere decir que lo sea para él.

Tu perro es tu responsabilidad y ante todo tienes que mirar por su bienestar, físico y mental. Si “castigamos” o tratamos de que no realice ninguno de sus comportamientos naturales, tratando de que se comporte como un humano, vamos a frustrar a nuestro perro provocándole insatisfacción, confusión y probablemente inestabilidad emocional.

Los perros tienen que sentirse y comportarse como perros aunque eso a veces no nos guste: olisquearan el culo de otros perretes, se querrán revolcar en el campo, o lo que es peor, en heces de otros animales o en algún animal muerto; o te vendrán a mostrar contentos “su nueva presa” que puede ser desde un palo hasta algún pez moribundo…

De la misma manera, cuando mimamos en exceso a nuestro perro tratándole, por ejemplo, como a un bebé en vez de como a un perro, podemos provocarle nuevamente frustración e insatisfacción. Ya sabes los refranes y dichos populares que reflejan la idea de que todo en exceso es malo. “Bueno el cilantro, pero no tanto”. Queramos a nuestros perros pero tratémosles como lo que son, perros.

Somos veterinarios y siempre os recomendaremos lo que es mejor para vuestra mascota.

Un perro montado en un carrito de un bebé
Perro en carrito de bebé

Problemas que trata la etología canina

Seguramente nunca te habías planteado la existencia de los etólogos y su labor hasta que ves que algo no va bien con tu perro. Una vez que lo conoces o te hablan de ello puede que empieces a recurrir a su ayuda de forma habitual.

Y es que, aunque no nos guste reconocerlo, hay veces que no sabemos entender a nuestras mascotas o no sabemos comunicarnos con ellas. También es probable que después del estudio del etólogo pienses “¿cómo no me había dado cuenta si estaba claro?” aunque también puedes pensar “nunca habría entendido que quería decirme eso sin su ayuda”.

Se puede asemejar al procesamiento mental que podemos hacer nosotros si acudimos al psicólogo.

Algunas de las cuestiones que trabajan los etólogos son:

Agresividad en perros

La agresividad puede darse en perros por muchas causas. Normalmente son agresivos con otros perros pero también puede ser hacia humanos.

Los perros pueden mostrarse agresivos si sienten que se les está invadiendo su espacio (agresividad territorial). La agresión también puede ser por proteger a algún familiar que crean que pueda estar en peligro o a alguna cosa, juguete o utensilio que crea suyo.

Cuando sienten miedo o ansiedad pueden también responder de manera agresiva ya sea porque se siente inseguro o por defenderse. De la misma manera, un perro con un carácter bueno puede agredir por dolor; es el caso de un perro bueno que viene al veterinario por alguna herida y nos intenta morder cuando le damos donde le duele.

Igualmente los perros pueden mostrarse agresivos por conservar su “título” de jefe de la manada, sería una agresión social con la intención de dejar claro “quién sigue mandando aquí”. Por último, existe la agresividad en perros machos en situaciones en la que éstos compiten por una hembra en celo o las hembras compitiendo por el acceso a un macho.

Perros en estado alterado mostrándose agresivos enseñando los dientes
Perros gruñéndose

Miedos o fobias en perros

No se toma en suficiente consideración a la hora de adquirir un perro su carácter miedoso. El carácter miedoso puede influir y mucho en su forma de ser y comportarse, pudiendo desembocar en fobias, agresividad o ansiedad por separación. Además, se ha descubierto que el miedo tiene un alto componente genético. Se estima que un 50% de los descendientes de un perro con carácter miedoso heredarán este comportamiento. Si fuera la madre, se vería aún más la influencia por la manera de criarlos.

Ojo con esto. Aconsejamos acudir a un especialista si ves que tu perro es muy miedoso para que te dé las pautas que necesitas saber para mejorar su estado ya que lo que hoy puede resultarte entrañable o incluso gracioso, puede en un futuro resultar en agresividad.

Perro enseñando los dientes probablemente por que está asustado
Perro enseñando los dientes

Ansiedad por separación

Este es uno de los problemas que más tratan los etólogos y es que se estima que un 15% de los perros domésticos sufren ansiedad por separación. Los perros adoptados que proceden de protectoras o perreras; aquellos que han estado un largo tiempo junto a una persona mayor o enferma sin separarse; o los que son separados de sus camadas antes de tiempo, son los que mayor riesgo tienen de padecer ansiedad por separación.

Si quieres prevenir que tu perro padezca ansiedad por separación, deberás acostumbrarlo desde el principio a estar solo, que no esté todo el rato pegado a ti; no te despidas de él dramáticamente ni hagas nada que pueda potenciar su nerviosismo cuando te vas de casa, al igual que cuando vuelvas. No nos referimos a que no atiendas a tu perro, si no a que no hagas un drama de las salidas y entradas.

El perro debe tener su sitio donde él se encuentre a gusto y tranquilo, se trata de que sea su “lugar seguro” con sus juguetes y sus cosas. Estas son algunas de las muchas medidas que se deben llevar a cabo con un perro ansioso. Pueden mostrar su ansiedad de múltiples formas: con ladridos, mordiendo cosas o a otras mascotas, haciéndose pis o caca en casa, etc. Si sospechas que tu perro ya padece ansiedad por separación, ponte en contacto con un profesional.

Estereotipias

La estereotipias son conductas repetitivas que siguen la misma secuencia sin aparentemente ningún fin. Seguro que os suena haberlas visto en animales que están en zoos o en espacios pequeños o inadecuados para ellos. Se ven extrañas y nos alertan de que el animal está pasando por algún estado mental alterado, ya sea de estrés, nerviosismo, o algún problema mental más grave.

Algunos ejemplos de estereotipia en perros son: morderse el rabo dando vueltas sobre sí mismos, agresión hacia sí mismo o hacia otros objetos o personas, ladrar incesantemente durante mucho tiempo sin aparente motivo, lamido excesivo, movimientos extraños y repetitivos. También puede ser inmovilidad o agitación repentina, perseguir o cazar luces u objetos invisibles, etc. Hay diferentes categorías de estereotipias, así como causas y formas de tratarlo. Es fundamental solicitar la ayuda de un profesional que pueda realizar un buen diagnóstico y te ayude a tratarlo ya que depende del caso podrás disminuir su frecuencia o eliminarlas; o puede haber casos que no.

Coprofagia

Es el acto de ingerir heces ya sean suyas o de otros animales. Muchas veces nuestras mascotas ingieren las heces de otros animales y eso no nos gusta y hay incluso a quien le preocupa, aunque es algo bastante normal en ellos. En principio esto no debe ser algo patológico, si no instintivo. No se nos olvide que ellos no son seres humanos, por lo que no tiene por qué ser normal para ellos lo que lo es para nosotros. Se incluye dentro del trastorno pica (ingerir sustancias no nutritivas). Puede tener una causa orgánica o conductual. Si este es el caso de tu perro, contacta con un etólogo que pueda hacer un buen diagnóstico diferencial y darte las pautas adecuadas para tratarlo.  

Estrés en perros

Al igual que en los humanos, hay muchas posibles situaciones o etapas que pueden generar estrés a tu perro. El estrés puede manifestarse de muchas maneras distintas. Puedes sospechar que tu perro está estresado si lo ves nervioso, alterado o hiperactivado; si este estado se mantiene en el tiempo puedes observar esterotipias, salivación y relamido, responde con sobresalto o exageradamente, gruñe, ha perdido el apetito, tiene las pupilas dilatadas, lloriquea, bosteza estornuda, se rasca, ha reducido su actividad, tiene problemas en la piel o presenta miedos a cosas que antes no tenía o que no se supone que deben darle miedo. Cuando el estrés se manifiesta de forma puntual no debería tener que preocuparnos, pero si sospechas que se puede estar cronificando, acude a un profesional antes de que se agrave.

Celos

Los perros pueden experimentar celos tanto de otros perros, otras mascotas, pero también de la llegada de un bebé a casa o de incluso de tu propia pareja. No tendrás ninguna duda de que tu perro tiene celos ya que no suelen ser muy buenos disimulando. En principio puede no suponer un problema pero debemos tomarlos en consideración porque hay situaciones en la que sí que pueden suponer un peligro, como cuando se trata de un bebé.

En un sofá están dos niños rodeando a un perro
Perro con niños

Posesividad

Un perro posesivo siente que tiene que proteger a su comida, juguete, dueño, a su casa, etc.  Hay casos en los que llega un punto en que el perro piensa que todo es suyo. El problema es que suelen utilizar la agresión para proteger. Podrás sospechar que tu perro es posesivo si no deja que te acerques a su cuenco de comida, gruñe si te acercas a él cuando tiene un juguete. La socialización desde cachorros, enseñarle pautas y a compartir, es fundamental para que tu perro no se convierta en un posesivo empedernido. Si tu perro ya es posesivo y actúa como tal, deberás practicar con él para disminuir ese comportamiento. Acude a un profesional antes de que sea demasiado tarde.

Dos perros con un juguete y se ve como uno le está gruñendo y enseñando los dientes al otro.
Perro gruñendo a otro perro por un juguete

Estas son algunas de los casos que más trabajan los etólogos pero hay más. Consulta nuestro post de etología felina, adiestramiento o Mi perro tiene miedo si quieres saber más sobre Etología.

Por Silvia