Ya os hemos hablado de técnicas de diagnóstico por imagen en el post de diferencias entre radiografía y ecografía. Hoy os hablamos de otras técnicas de diagnóstico por imagen más avanzadas y precisas: diferencias entre el TAC y la resonancia magnética. Hablaremos de qué son, cómo funcionan, diferencias entre ambas e indicaciones de uso de cada una de ellas.

Qué es el TAC

Técnica de diagnóstico por imagen que utiliza los rayos X, al igual que las radiografías, pero en lugar de imprimir una imagen, el TAC obtiene varias imágenes desde distintos ángulos que tienen como resultado una reconstrucción más completa del área del cuerpo a explorar. Al obtener imágenes desde varios ángulos distintos, la imagen final puede ser bidimensional o tridimensional. La imagen obtenida mediante radiografía es bidimensional pero de mucha menos calidad que la obtenida mediante el TAC. No obstante, la radiografía no tiene la capacidad de dar imágenes tridimensionales.

Por lo tanto, hay muchas patologías, sobre todo de los tejidos blandos, que serán invisibles a técnicas más convencionales como la radiografía o la ecografía, que sin embargo sí serán detectables mediante el TAC.

Se denomina Axial debido a la perspectiva desde la que coge las imágenes, haciendo cortes axiales o transversales para tomar la imagen.

Se utiliza como prueba complementaria debido a su precisión. El TAC distingue hasta el 0,05% de variación en los tejidos mientras que los rayos X convencionales (radiografía) la precisión de variación es del 0.5%. O por ejemplo, la metástasis pulmonar se ve en radiografía cuando los nódulos miden más de 4-8 mm. Sin embargo un TAC detecta metástasis de 1mm. Para que os hagáis a la idea de la precisión de la que estamos hablando.

Qué es la resonancia magnética

La resonancia magnética es una técnica de diagnóstico por imagen muy avanzada y con alta resolución que utiliza la fuerza de los campos magnéticos funcionando como un imán que traduce las señales recibidas por la energía de los átomos de hidrógeno de los tejidos en imágenes. Por lo que, a diferencia de las radiografías o TACs no precisa de la utilización de rayos X evitando la exposición a radiación ionizante.

Es una técnica no invasiva pero requiere anestesia general del animal debido a la necesidad de que éste esté quieto durante la prueba, evitando posibles artefactos que den lugar a dudas. Los artefactos son puntos de brillo o alteración de las imágenes que no se corresponden con estructuras reales del animal. A pesar de no conocerse efecto nocivo de la técnica, se evita recomendarla en pacientes embarazadas.

Permite obtener imágenes bidimensionales y tridimensionales de las estructuras anatómicas desde diferentes ángulos, de cualquier plano, dando como resultado una imagen muy precisa del área a explorar.

Tiene la posibilidad de utilizarse con tinción y contraste para detectar con mayor precisión determinadas alteraciones.

Al proporcionar una imagen de alta resolución puede evitar cirugías de diagnóstico, evitando esas situaciones en las que el veterinario se podría ver obligado a abrir al animal para diagnosticar la patología ante la incapacidad de detectarla mediante otras pruebas de diagnóstico de imagen menos resolutivas.

Máquina de resonancia magnética

Diferencias entre TAC y Resonancia magnética

Empezaremos diciendo que aunque su uso no está muy desligado, las técnicas en sí no tienen nada que ver.

  • Para ambas técnicas se requiere administrar anestesia general a los animales ya que requieren que estén completamente quietos durante la prueba.
  • Mientras el TAC utiliza radiaciones ionizantes y por tanto irradia, la resonancia magnética utiliza campo magnético. Por lo que aunque las dos técnicas son de mínima invasión, la resonancia lo será menos por estar ésta libre de radiación.
  • Las máquinas tampoco tienen nada que ver, la de la resonancia es mucho más pequeña pudiendo favorecer a la claustrofobia.
  • Por otro lado, está el tiempo que requiere cada una de las técnicas. La resonancia tarda bastante más tiempo en realizarse que el TAC.
  • Todo lo que conlleve estudio neurológico y de los nervios, se suele utilizar la resonancia por hacer ésta un estudio con mayor precisión.
  • Ambas técnicas tienen un coste elevado pero la resonancia es más cara que el TAC.

La decisión de prescribir una u otra prueba será tomada por el veterinario que lleva el caso ya que hay muchos factores que pueden influir en tomar esta decisión: el área a evaluar, la zona concreta, el plano que se requiere, la situación económica del cliente nos guste o no también influye, la enfermedad que se sospeche, etc.

Cuando utilizar el TAC

Como hemos explicado anteriormente, puede prescribirse esta técnica como ayuda complementaria para el diagnóstico de múltiples patologías, destacando aquellas que afectan al sistema nervioso y médula espinal. También se utiliza para valoraciones articulares.

Podemos mencionar algunos casos específicos:

  • Oncológicamente se utiliza para además de para diagnosticar el/los tumor/es. También para prescribir con precisión la quimioterapia así como para hacer el plan quirúrgico en caso de requerirse cirugía.
  • Cuando se busca el diagnóstico de hernias discales para localizar donde está la protrusión del disco. Este caso concretamente se suele hacer con tinción, utilizando contraste para ver con claridad la localización de la lesión.
  • En otorrinolaringología también se puede prescribir un TAC para diagnosticar otitis internas, pólipos o patologías nasales, por ejemplo.
  • Se prescriben TAC de tórax cuando en neumología se quiere diagnosticar tumores, metástasis pulmonar, torsiones pulmonares, etc.
  • En casos osteológicos: ya sea sospecha de osteólisis (proceso de destrucción del tejido óseo) u osteogénesis (fractura de los huesos) informándonos de la localización o localizaciones exactas de las fracturas así como el estado de las articulaciones.

Cuando utilizar la resonancia magnética

Un veterinario aconsejará la realización de una resonancia cuando haya sospecha de lesión en la médula espinal o en áreas del sistema nervioso o intracraneales. Para casi todas las patologías neurológicas, todo lo que sea de Sistema Nervioso suele requerir resonancia magnética. También oncología, traumatología, problemas cardiovasculares, otorrinolaringología, oftalmología, patologías abdominales… Algunos ejemplos concretos donde se recomienda la realización de una resonancia magnética son:

  • Ante sospecha de lesiones que afecten al cerebro, cerebelo o tronco encefálico como crisis convulsivas, ataxia, alteraciones del estado mental o cambios en la conducta, comportamiento o personalidad; desórdenes cardiovasculares, desórdenes alimentarios, desórdenes respiratorios, etc.
  • En casos oncológicos para diagnóstico de metástasis, masas o planificación de la cirugía definiendo los bordes con precisión.
  • En casos vasculares ante sospecha de trombos en grandes vasos.
  • Cuando se dan signos clínicos que indiquen que pueda haber una afectación de la médula espinal como neoplasias, incapacidad de controlar los esfínteres, paresias, paraplejias agudas, etc.
  • En casos articulares se puede requerir una resonancia magnética cuando quiere realizarse una valoración exhaustiva de tendones, meniscos, cartílagos, ligamentos o huesos, así como, una vez más, para hacer un plan quirúrgico de algún hueso.
  • También se utiliza ante sospecha de afectación del sistema nervioso periférico como atrofia muscular o quejas de dolor en una sola extremidad.
  • Se puede prescribir una resonancia magnética de abdomen cuando se quiere identificar masas en pequeños órganos que requiera una prueba de gran precisión como es el caso de los nódulos linfáticos, o masas en el páncreas por ejemplo. También si se requiere cirugía de masas en órganos grandes (hígado, los riñones, el bazo o la vejiga) y se quiere planificar ésta con precisión.

Para finalizar…

Son dos técnicas muy avanzadas con alta resolución de imágenes. Requieren de máquinas costosas y especialistas para interpretarlas y todo esto hace que sean pruebas caras. No obstante, son imprescindibles en muchas ocasiones para el diagnóstico. Siempre será mejor realizar una de estas pruebas que tener que recurrir a la cirugía para el diagnóstico. Ya que recurriendo a la cirugía para el diagnóstico, además de lo invasivo que es para el animal, ésta no nos garantiza el tratamiento, y haya que volver a operar para atacar el problema una vez diagnosticado. Pero es que hay patologías en las que sería inviable esta opción, como las intracraneales, que solo se pueden diagnosticar mediante estas pruebas.

Esperamos haberte resuelto las posibles dudas que tuvieras respecto al TAC y la resonancia magnética.

Si te surgieran más dudas siempre puedes contactarnos en el 912004907.

Por Silvia